emociones y salud

¿Alguna vez te preguntaste por qué te enfermás justo cuando te enfermás? ¿Por qué el cuerpo parece elegir ciertos momentos, una pérdida, una mudanza, una etapa de mucho esfuerzo, para decir “basta”? La relación entre emociones y salud es una de las preguntas más antiguas del ser humano, y también una de las que más me acompañó en mis años de trabajo.

Un recuerdo de infancia sobre emociones y salud

Cuando era chica solía enfermarme, a veces, y con el tiempo me di cuenta de que esas fiebres y esos resfríos llegaban muchas veces cuando necesitaba el cuidado cariñoso de mi mamá, porque enferma era cuando más cerca la tenía, y un día entendí algo que me cambió la mirada: en lugar de resfriarme, podía simplemente pedirle un abrazo.

No digo que todo resfrío sea eso, digo que ahí aprendí que el cuerpo a veces encuentra caminos para pedir lo que la boca no sabe pedir, y que cuando le ponemos palabras a lo que sentimos, el cuerpo ya no necesita decirlo por nosotras.

La armonía entre lo de adentro y lo de afuera

escribió hace más de un siglo que una persona no está bien hasta que es feliz, sana y próspera, y que la felicidad, la salud y la prosperidad son el resultado de un ajuste armonioso entre su interior y su exterior, y esa idea de armonía me sigue pareciendo una buena forma de mirar la salud, no como algo que pasa solo en el cuerpo sino como un equilibrio entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que vivimos.

Las creencias que heredamos sobre el cuerpo

Muchas de nuestras ideas sobre emociones y salud las aprendimos de chicas…, “no te mojes que te resfriás”, “no andes descalza”, “sos de salud frágil”, y así, sin darnos cuenta, crecimos con la sensación de que el cuerpo es un enemigo que en cualquier momento nos traiciona, y esa creencia también nos pesa, porque nos deja sintiéndonos vulnerables en nuestra propia piel.

Desde la biodecodificación y la PNL miramos justamente eso, las creencias y las emociones que quedaron guardadas, muchas veces de experiencias que ni siquiera recordamos, y cómo se relacionan con lo que hoy le pasa al cuerpo.

Emociones y salud: lo que las emociones pueden y lo que no

Lo que sentimos influye en el cuerpo, eso hoy lo sabemos: el estrés sostenido afecta el sueño, la digestión, las defensas, y una emoción que no encuentra salida muchas veces se expresa como tensión, dolor o cansancio, pero eso no quiere decir que una persona se enferme por pensar mal, ni que alguien sea culpable de su enfermedad.

Por eso el trabajo emocional acompaña y no reemplaza: si tenés un síntoma, lo primero es la consulta médica, y lo que hacemos en sesión camina al lado de tu tratamiento, para que además de cuidar el cuerpo puedas escuchar lo que te está queriendo decir.

Escucharte también es cuidar tu salud

Cuando unimos lo que pensamos con lo que sentimos, y le ponemos palabras, algo se ordena por dentro, y muchas veces el cuerpo lo agradece, con más calma, más descanso, menos necesidad de gritar lo que la boca calla.

¿Y a vos, qué te pasa en el cuerpo cuando algo te cuesta decirlo? ¿Te acordás de alguna vez en que te enfermaste justo cuando necesitabas un abrazo?

Si querés mirarlo juntas, te espero: 👉 Quiero una sesión con Pompeya 

Y si te interesa seguir leyendo sobre esto, te dejo El cuerpo grita lo que la boca calla.

 

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